El palacio

PALACIO AUGUSTIN ZULUETA

El matrimonio formado por Elvira Zulueta y Ricardo Augustin se hace construir este Palacio entre 1912 y 1916, bajo la dirección de los arquitectos Javier de Luque y Julián de Apraiz. La residencia se sitúa en un solar de la zona noble del ensanche vitoriano, en el actual Paseo de Fray Francisco, donde ya se levantaban algunas mansiones realizadas dentro de la arquitectura historicista propia del momento.

 

El proyecto comprendía un monumental edificio exento en la parte central de la finca, rodeado de jardín y con dos pequeñas construcciones a ambos lados de la verja de cerramiento.

 

 

Se trata de un edificio suntuoso, articulado en torno a un gran vestíbulo de planta cuadrangular y dividido en sótano, planta baja y dos alturas; de la planta sobresalen dos volúmenes que corresponden al pórtico de la fachada principal y a la escalinata que unía el comedor principal con el jardín, uno de sus elementos más característicos en la actualidad.

 

 

En la planta baja y primer piso, se situaban los espacios reservados a la familia: vestíbulo, despacho y antedespacho, capilla y sacristía, salón y comedor, en la planta baja, y las habitaciones privadas, dormitorio, vestidores, tocador y baño, en la superior. En el sótano y la segunda planta se encontraban la zona de servicios y dormitorios del personal.

 

 

El espacio dedicado a capilla abarca en altura las dos plantas principales. Su decoración, como la del vestíbulo, fue obra de los propios arquitectos, que diseñaron toda una serie de elementos de inspiración  gótica, desde la cubierta abovedada con pechinas, hasta la sillería,  el altar o la vidriera, que rasga el muro en dos alturas. En la primera planta, desde una de las estancias de dormitorio, se abre un gran vano o  puerta coral que permitía seguir las celebraciones religiosas, en caso de necesidad, sin tener que bajar a la planta baja. 

 

 

Además de la vidriera de la capilla, un diseño neogótico con iconografía religiosa, se realizaron otras dos vidrieras más, situadas en el descansillo de la escalera principal, y en la cubierta del hall; todas ellas realizadas por la casa Maumejan, empresa francesa con sede en el País vascofrancés y con  delegaciones abiertas a principios del siglo XX en Barcelona y San Sebastián.

 

 

Como en el caso de las vidrieras, para el resto de los trabajos decorativos y de revestimientos como ebanistería, yesería y pintura decorativa, cerámicas, rejerías etc. se contó con los profesionales más afamados de cada especialidad y con los materiales de mayor calidad.

 
Destacables son, los pavimentos de madera de las plantas nobles, que ejecutados por el taller local Mendía, seguían modelos de la casa catalana Casas i Bardes, uno de los talleres más activos en el modernismo catalán, cuyos trabajos -sobre todo suelos- están presentes en las conocidas casas Batlló y Calvet de Gaudí.

 

 

Otros trabajos de ebanistería, sillería de la capilla, puertas, techumbre y zócalos labrados, artesonados, jambas, escaleras, etc., se encargaron a la vitoriana Casa Ibargoitia, con taller abierto en Vitoria y Madrid y que además de realizar mueble artístico, estaban especializados en la decoración integral de estancias y viviendas completas.

 

 

Los arquitectos Luque y Apraiz realizaron el proyecto de la rejería para flanquear las dos entradas del palacio, ejecutadas por la empresa barcelonesa Ballarín, y que como la de la puerta principal de palacio, cuentan con cabezas de bronce modeladas por el escultor Miguel Blay.

 

 

El jardín de la finca, en la actualidad una de las señas de identidad del museo, es probablemente uno de los espacios que se vio más modificado con el cambio de uso. Los numerosos árboles que en su día escondían y daban privacidad a la vivienda, fueron talados para conseguir un espacio diáfano que permitiera una visión completa del palacio desde el paseo. Así mismo se articularon zonas ajardinadas con una esmerada decoración floral, junto a zona verde y de arbolado.

En 1941 el Palacio fue vendido por su propietario, Ricardo Augustin -ya viudo de Elvira Zulueta- a la Diputación Foral de Álava. Fue destinado a acoger inicialmente las colecciones de arte y arqueología, así como  el archivo y la biblioteca provinciales bajo la denominación Casa de Álava. 

Desde entonces y hasta la actualidad como Museo de Bellas Artes de Álava, ha vivido diversas etapas, cambios y ampliaciones, tal y como se explica en Historia del Museo, pero el palacio se ha adaptado a sus nueva funciones desde el máximo respeto por su arquitectura y su diseño interior tal y como exige el haber sido distinguido en 1962 por el Ministerio de Educación y Ciencia como Monumento Histórico Artístico  y en 2003 como Bien Cultural por el Gobierno Vasco.
 

      El palacio de Augustin de Diputación Foral de Álava.