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La siesta de los segadores

La formación de Sert iba orientada a perpetuar la tradición familiar en la empresa textil mientras al mismo tiempo recibía clases de arte en su ciudad natal, Barcelona. Su temprana orfandad y la importante herencia que recibe provocan en él un cambio de rumbo que le llevará a París en 1899, donde se convierte en un artista de éxito internacional indiscutible. Su biografía estuvo también marcada por su primera mujer Misia Godebska, musa del París artístico del momento, quien le introduce en las más altas esferas de la sociedad parisina. Pintor de moda, Sert recibe encargos tanto de España como del extranjero de una clientela cosmopolita, rica y conocida, así como de las instituciones más relevantes de la época.

Es un gran especialista en pintura mural. En su taller, rodeado de un gran equipo de colaboradores, realiza composiciones monumentales de inspiración manierista y barroca de gran dinamismo. Su particular universo artístico gira en torno al tema religioso, a lo hispánico o al mundo oriental. Acomete la decoración de espacios emblemáticos como el comedor del Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York o la Sala del Consejo del Palacio de las Naciones de Ginebra, pero uno de sus proyectos más ambiciosos será la decoración de la catedral de Vic.

 

 

"La siesta de los segadores", forma parte de un conjunto de 12 obras realizadas por encargo del estado francés para luego ser tejidas como tapices en la Manufactura Real de Gobelinos de París. Sert desarrolla aquí un relato basado en el costumbrismo cervantino, la novela picaresca y los cartones de Goya. Con una técnica poco habitual, óleo sobre una pasta arcillosa, pinta una escena de género con tipos populares en la que un personaje con sombrero y vara, extrae un anillo del bolsillo de uno de los segadores dormidos sobre unas gavillas de paja. Al fondo, y tras los campos segados de Castilla, se aprecia un núcleo rural y la torre de una iglesia. Pero el proyecto no se materializa y Sert acabará vendiendo las pinturas a distintos clientes particulares, como en este caso, al entonces embajador español en París.

 

 

Josep María Sert (Barcelona, 1874-1945)

Óleo sobre pasta arcillosa
245,3 x 185,3 cm

[Nº 177]