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El cofre rojo o Vendedora de pan

Antonio Ortiz Echagüe se distinguió de los artistas contemporáneos por su carácter cosmopolita y su espíritu de trotamundos, que le llevó a viajar sin descanso recorriendo multitud de países, siempre en busca de pueblos y escenarios donde encontrar tipos y asuntos de marcado carácter local. Su estilo se caracteriza por su recio dibujo, sus densas pinceladas y su espectacular manejo de la luz y del color.

 

 

Su visita a Marruecos en 1929, aconsejado por un amigo, deja al artista fascinado por el colorido y exotismo del país donde se instala y vive hasta 1931. Este es el periodo al que corresponde esta obra, pintada en su estudio de Fez y en cuya mezquita lo expuso  Echagüe junto con otras de sus obras de esta época y temática.

 

 

Se muestra una escena frecuente en los zocos marroquíes; la vendedora de pan que ofrece su mercancía en la calle, iluminando su puesto al caer el día con una lámpara de queroseno que proyecta su geométrica sombra sobre la pared. El hombre árabe que pasa frente a ella, vestido con una larga chilaba oscura lleva sobre la cabeza el cofre donde las novias marroquíes guardaban sus joyas y posesiones más preciadas, siendo trasladado a la casa del marido el día de la boda por alguno de los miembros del cortejo nupcial. Tras él, una joven árabe vestida de forma muy similar a la vendedora completa el trío enriqueciendo la composición.

Antonio Ortiz Echagüe (Guadalajara, 1883-Buenos Aires, 1942)

Óleo sobre lienzo
215 x 176 cm

[Nº 2049]