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Infancia de un rey. Playa de San Sebastián

Darío de Regoyos nace en 1857 en Ribadesella, Asturias, aunque mantiene una intensa vinculación con el País Vasco a lo largo de su vida, convirtiendo a sus gentes y sobre todo a sus paisajes y rincones en protagonistas de sus cuadros.

Se forma como pintor en Madrid pero fue decisiva su estancia en tierras belgas, pues allí se involucró totalmente en la vanguardia cultural europea. Darío de Regoyos fue el promotor de la Modernidad e introductor del Impresionismo en la pintura vasca y española de finales del XIX y principios del XX.

Incansable viajero, cambió con frecuencia de lugar de residencia, estableciéndose en diferentes lugares de la geografía vasca como San Sebastián, Bilbao, Irún, Hernani, Durango o Las Arenas; en todos ellos encontró temas para sus pinturas.

En las primeras obras del artista se aprecia un acercamiento al "naturalismo expresionista", heredero de Goya. Tras la experiencia en Bélgica, se sumerge en el Impresionismo, llegando en algunas obras al divisionismo.

Esta obra nos muestra una vista de la playa de Ondarreta. En el año 1888 el pintor ya frecuentaba San Sebastián pero será en 1890 cuando se instale en la ciudad, pintando en numerosas ocasiones las playas donostiarras o el paseo de la Concha.

En esta ocasión nos presenta un mar en calma, unas figuras en la arena y al fondo las siluetas del Monte Igueldo y la Isla de Santa Clara. La escena describe un tranquilo paseo de la monarquía, el infante Alfonso XIII y su madre, la reina regente María Cristina, junto a la caseta que utilizaban para salvaguardar su intimidad en la práctica de los llamados "baños de ola". Se trataba de un pequeño palacete móvil que se desplazaba sobre unos raíles deslizantes de 60 metros gracias a un motor de vapor.

 

Darío de Regoyos (Ribadesella, Asturias, 1857-Barcelona, 1913)

Óleo sobre lienzo
53 x 73 cm

[Nº 779]